martes, 16 de junio de 2009

Il y a longtemps que je t'aime (Hace tiempo que te amo) - 2008

Ópera prima del escritor francés Philippe Claudel, basada en una novela de su autoría, que muestra el pasado como un lastre ineludible atado a la existencia del hombre. En un imponente papel protagónico, la actriz británica Kristin Scott Thomas, representa a Juliette, ex-convicta, quien luego de 15 años tras las rejas se re-encuentra con su hermana Léa (Elsa Zylberstein). Ambas hermanas apenas se conocen, pues además del tiempo, sus padres hicieron lo imposible por borrar el recuerdo de la hermana mayor quien ha caído en desgracia al asesinar a su pequeño Pierre de escasos seis años.

Philippe Claudel, logra que Kristin muestre su potencial actoral, encarnando el desgarramiento solitario de una mujer huidiza, insegura, en ocasiones huraña, que sin pretender acomodar su presente se ve envuelta en una telaraña social difícil de evadir que no solo intenta atraparla sino succionarla al máximo para encontrar en su historia motivos de repudio. Denunciando así la hipócrita intención de reformar, oculta tras una máscara de instituciones que jamás procuran la verdadera resocialización del hombre, todo lo contrario, cuelgan un pasado ignominioso del cual jamás se logra reponer, mucho menos escapar.

A pocos minutos del final se conocen los móviles del crimen y queda planteado otro tema de controversia repudiado por cristianos y católicos: el derecho a morir dignamente.

Un film que gracias a algunos primeros planos junto a la capacidad magistral que tiene Claudel de enseñarnos intrincados rincones de la psicología humana, nos hacen recordar al maestro sueco Ingmar Bergman, y convierten ésta cinta en una obra obligada para los amantes del cine y del buen cine francés. Ganadora del premio BAFTA a la mejor película de habla no inglesa 2008, concedido por la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de Televisión.


domingo, 7 de junio de 2009

Estío

Es penosa la espera del alma
deja una tímida lluvia de voces
en la piel
Un sabor a luna que congela
los labios
Y un cuerpo inhabitable como
después del deseo

Todo se sucede cuando el alma
se sostiene del último hilo
en la herida
y duele en la punta de los dedos
como duelen las marcas del agua
en el desierto

Se dobla un jirón del viejo vestido
Se descosen retazos a pulso de alcohol
Se habla del viento... pero aún no llueve!

Fotografía de Manuel Álvarez Bravo

martes, 2 de junio de 2009

Desmadre

Y como si fuera poco, luego de arrancarla desnuda debajo del hombre y propinarle tremenda paliza, la llevó hasta su casa, la ató de pies y manos, la envolvió en dos sábanas, la roció de gasolina y le prendió candela, pues estaba cansado que la gente del pueblo al verlo venir dijeran en voz baja: "ahí viene el hijo de puta".