lunes, 6 de abril de 2009

Significados

Desde aquella tarde cuando él regresó de fútbol, sin un peso en los bolsillos y aliento a cebolla luego de hamburguesa y litro y medio de coca-cola, ella lo comenzó a odiar. Al día siguiente la extraña actitud de la gente, su repulsión disimulada develó su imperdonable olvido: su boca estaba intacta de higiene. Volvió el domingo y el ritual del fútbol ésta vez frente al televisor. Nuevamente el odio se hizo presente y él en virtual destinatario. No solo fue la ausencia de cepillado en sus dientes, también el olvido de sus calcetines lo que lo puso en la diana del recelo y del murmullo de compañeros. Cuando el torneo de finalización del rentado colombiano llegó a su fin, y Diego, el incondicional de siempre lo puso al tanto de su despido producto de esa última llegada al trabajo: no solo sin peinarse afeitarse y bañarse, sino completamente desnudo, entendió el significado del odio en manos de una mujer no solo engañada, también olvidada. 

3 comentarios:

brenda abril dijo...

Ese es el problema de esperar... es mejor buscar, lograr...

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Existencial este cuento, Juancho. Ahí si hay razón para tanto solayo. Saludos, parce.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

soslayo*