jueves, 28 de julio de 2005

Moirías Tánciles

Un perro acaricia mis pulgas con sus llagas
Una dama escupe su aroma de mujer barata
El reloj camina de espaldas a mi ventana
El cielo arruga su frente cuando asomo al espejo
Es tarde como ayer y temprano como siempre
No tardarán en pasar los ladrones de mi cuerpo.

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