sábado, 9 de julio de 2005

Estación sin tiempo

Ésta es la estación sin tiempo
Donde frecuente
La tarde llega con su equipaje
De niebla
Aquí todo se detiene
Entre los péndulos rojos
Que forman los suspiros del tiempo.
El viento con su larga cabellera
Se sienta primero en una vieja mecedora
Donde teje con total maestría
Cada silencio de adioses sin regreso.
Pronto se escuchan las voces
De muchos pasos sin huella
Atados al viejo camino
Por donde hace tiempo escaparon los días.
Entre los gritos que en el silencio
Guardan las viejas tablas
Se escucha el lamento
De lo que nunca fue
Y muchos fantasmas esperan su tren
Queriendo regresar sin ningún contratiempo
A su siniestra guarida de recuerdos.
La melena roja del sol
Se extiende cual gigantesco pulpo
Abrazando con sus tentáculos
La telaraña de lo visible.
En silencio la tarde
Sin pudor va desvistiéndose
Dejando sus prendas más íntimas
Sobre las mudas montañas.
El tren ya ha partido
Y la noche desnuda
Ansiosa de placer
Pide de nuevo ser amada
Por ésta estación sin tiempo.

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