Mientras me servía el huevo el pan y el café se me vino la valiente idea de pensar en dios, jehová o yahvé como el hijo mentiroso de la historia humana por ser el gran producto de su propio dios: el hombre. Bueno, pensarán algunos, no será dios el gran mentiroso, será entonces su inventor, pero no, ya que el espíritu santo iluminándome a la hora del huevo el pan y el café me lo ha contado todo con pelos en las señales y señales en el pelo, tendré que denunciar ante los entes competentes el abuso de tanta coma punto seguido y aparte en ese primer capítulo, de la cacareada santa biblia, llamado génesis. La madre de toda la creación, de los seres que nos rodean, asfixian, atraen, condenan y hasta enamoran es la delicada mentira, sí señores, escuchen bien, la mentira es el arte del cual dios se ha servido para hacer de su propia creación el mundo que nos contiene. Dios ha posado de ser el mayor mentiroso del mundo, ya que la verdad no requiere imaginación, la verdad es parca, lineal, aburridamente monógama, es un solo nivel en la escala del pensamiento creativo, si dios es el gran creador se convierte así en el gran mentiroso. La mentira adquiere alto valor cuando pasa soterradamente como verdad ante tanto auditorio abarrotado ya sea de expertos o de ciegos creyentes. Un mentiroso vale más que un predicador de la verdad, el mentiroso desarrolla altas capacidades mentales pues es necesario crear nuevas sinapsis entre neuronas con el fin de tejer astutamente cada hilo, cada rama fibrosa sobre la cual atrapar la imbécil ingenuidad humana. Todo escritor, poeta, cantante o artista de alto vuelo es un mentiroso nato, un ser de otra dimensión con capacidad de embaucar, su poder de vuelo radica en las bien tejidas maniobras de engaño, en esa ausencia bien calculada de cabos sueltos, un maestro por encima de los demás que se vale de hacer cumplir los engaños proféticos de epígonos fácilmente manipulables. Dios no creó el mundo en siete días, días manipuló al mundo en esos siete días, se hizo pasar como el principal arquitecto del universo y es allí donde radica toda su fuerza y su principal admiración artística. Bueno, pero si dios es producto de otro mentiroso entonces ese otro mentiroso estará por encima de él dejándolo en un segundo lugar con lo cual podemos concluir que dios sí existe y para dicha nuestra está en plano inferior al humano pues el hombre es el verdadero dios de éste universo incalculables, sí, es el hombre el verdadero gran creador por ser el verdadero gran mentiroso capaz de crear ese otro mentiroso llamado dios, Jehová, yahvé o como queramos. Adorémonos queridos congéneres somos la raza por excelencia sobre la piel negra de éste cúmulo de galaxias llamado universo, adorémonos y brindemos hasta la ebriedad mientras voy vomito al baño el café, el pan y el huevo.
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martes, 24 de marzo de 2009
Dios y el café
Mientras me servía el huevo el pan y el café se me vino la valiente idea de pensar en dios, jehová o yahvé como el hijo mentiroso de la historia humana por ser el gran producto de su propio dios: el hombre. Bueno, pensarán algunos, no será dios el gran mentiroso, será entonces su inventor, pero no, ya que el espíritu santo iluminándome a la hora del huevo el pan y el café me lo ha contado todo con pelos en las señales y señales en el pelo, tendré que denunciar ante los entes competentes el abuso de tanta coma punto seguido y aparte en ese primer capítulo, de la cacareada santa biblia, llamado génesis. La madre de toda la creación, de los seres que nos rodean, asfixian, atraen, condenan y hasta enamoran es la delicada mentira, sí señores, escuchen bien, la mentira es el arte del cual dios se ha servido para hacer de su propia creación el mundo que nos contiene. Dios ha posado de ser el mayor mentiroso del mundo, ya que la verdad no requiere imaginación, la verdad es parca, lineal, aburridamente monógama, es un solo nivel en la escala del pensamiento creativo, si dios es el gran creador se convierte así en el gran mentiroso. La mentira adquiere alto valor cuando pasa soterradamente como verdad ante tanto auditorio abarrotado ya sea de expertos o de ciegos creyentes. Un mentiroso vale más que un predicador de la verdad, el mentiroso desarrolla altas capacidades mentales pues es necesario crear nuevas sinapsis entre neuronas con el fin de tejer astutamente cada hilo, cada rama fibrosa sobre la cual atrapar la imbécil ingenuidad humana. Todo escritor, poeta, cantante o artista de alto vuelo es un mentiroso nato, un ser de otra dimensión con capacidad de embaucar, su poder de vuelo radica en las bien tejidas maniobras de engaño, en esa ausencia bien calculada de cabos sueltos, un maestro por encima de los demás que se vale de hacer cumplir los engaños proféticos de epígonos fácilmente manipulables. Dios no creó el mundo en siete días, días manipuló al mundo en esos siete días, se hizo pasar como el principal arquitecto del universo y es allí donde radica toda su fuerza y su principal admiración artística. Bueno, pero si dios es producto de otro mentiroso entonces ese otro mentiroso estará por encima de él dejándolo en un segundo lugar con lo cual podemos concluir que dios sí existe y para dicha nuestra está en plano inferior al humano pues el hombre es el verdadero dios de éste universo incalculables, sí, es el hombre el verdadero gran creador por ser el verdadero gran mentiroso capaz de crear ese otro mentiroso llamado dios, Jehová, yahvé o como queramos. Adorémonos queridos congéneres somos la raza por excelencia sobre la piel negra de éste cúmulo de galaxias llamado universo, adorémonos y brindemos hasta la ebriedad mientras voy vomito al baño el café, el pan y el huevo.
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