
Tiene las manos de los lirios sin aroma
Sus senos se construyen con la
Arena de los siglos.
Un anciano ya sin dientes
Bebe en su sonrisa
La tibieza de su vientre.
No admite en sus cabellos
La conciencia del tiempo pues
Sabe de antemano los designios
De los dioses.
La mujer que se llevó mis barcos
Se ha desnudado muchas veces
Frente a un puerto anclado
En lo que nunca fue.
El carmín de sus labios húmedos
Conserva el arcano
Donde la muerte se desviste
No hay mirada en los ojos
Solo premoniciones de antiguos poetas.
La mujer que se llevó mis barcos
Con la canícula naciente entre sus piernas
Incinera las redes donde se atrapan mis días.
La lucha de su cuerpo contra mi alma
Está grabada en la arena
De una playa lejana
Donde un barco viejo
Suspendido en el tiempo
Humedece aún sus huesos
Para tratar de existir.
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