martes, 5 de abril de 2005

Cementerio

Sostengo con indiferencia

La mirada que la luna me tiende

Voces mojadas

quizás por el llanto o la inquieta lluvia

-Caen como pequeñas monedas de bronce

Sobre un suelo de mármol profundo.

Una lengua milenaria besa salmos inconclusos

Quemándose bajo lo oscuro de una prenda.

Flores disputándose palcos de honor

Rostros atrapados bajo el temblor de los cirios.

La tierra está húmeda

Siento la saliva de su boca

Y el suave desmorone de su vientre.

El cielo galopa sobre briosos corceles

Mientras mi sangre sigue desnudando

El suave beso de un puñal en la penumbra.

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