viernes, 29 de abril de 2005

PARÁBOLA DEL QUE ESPERA

Sonó el tiempo en la ventana
La luna agujereada por nubes negras
Mojaba la habitación poblada de suspiros
A lo lejos la música pastaba
Entre el claro del asfalto
Con los cuerpos rumiando un brindis
Y desvistiendo una cómplice mirada
Voces que luchaban con su equipaje de palabras
Persiguiendo por todos los rincones de la negra ciudad
El punto final de la historia.
Un olor a noche sobre el negro tablero.
Sentado. Aspiro el último cigarro de un día
Que concluye bajo la falda insinuante
Del viejo calendario –verdugo que hace siglos me acompaña-
No pregunten por mí si mañana despierto
Tal vez estaré buscando otro cuerpo que habitar
Tal vez estaré tomando las medidas exactas
Para que la noche se esconda entre mis húmedos bolsillos.

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