sábado, 7 de mayo de 2005

El Espanto de la Espera

Suena el galope
De un Reino de Hojas en otoño
Se aproxima el señor de las edades
Con su báculo de ventisca
Rasgando la niebla de una ciudad que duerme.
Para siempre las almas en pena
Decorarán las vitrinas del mercado negro
Cuando el olor de la sangre
Dirima el suave equilibrio entre la bestia
Que pasta y el asesino que espera junto a la orilla.
El metal de los gritos
Se persigue en cada esquina
Y juega con las puertas que se esconden tras
Sus pasillos de espanto.
Las calles me habitan con sus calendarios perlados.
Si el hoy
Fuera el eterno golpe de unos dados
El fondo del abismo
Se vería mejor frente al espejo.

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