Acercándose al punto más bajo
De la noche
El Guerrero del Silencio
Hace escala en mi memoria
Su frente mordida por el sol
De los egipcios
Sus manos lanceadas por un murmullo
De pálidos ausentes
Dan prueba de la guerra
Que aún persiste como estruendo
De sábanas viejas.
Tan solo la mujer que teje el viento
Sentada sobre el taburete del sueño
Ha podido entender sus heridas.
Los caballos de ayer aún pastan
Sobre su humilde historia
Pero llevan en sus ijares
Una lluvia de palmoteos
Un afán de llegar
Junto a la charca enlunada de sus pupilas
Que aún insisten en beber
Un pedazo de existencia.
jueves, 17 de febrero de 2005
El Guerrero del Silencio
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