lunes, 5 de enero de 2009

Cine iniciando año

Como se estila cada fin e inicio de nuevo año, algunas compañías y directores de cine, intentan atrapar unos cuantos dólares de taquilla mediante el estreno de cintas precedidas de gran expectativa. No siendo el 2008-2009 la excepción, se tuvo el estreno nacional de Ni te cases ni te embarques, dirigida por Ricardo Coral y protagonizada por Víctor Hugo Cabrera, Andrea Nocceti (ex-reina colombiana haciendo su debut en la gran pantalla), Juliana Botero, Luz Estela Luengas, Nicolás Rincón y Ramsés Ramos. Una película de Dago García que cuenta la historia de un hombre maduro, Rubén (Cabrera), quien cultiva un pavor clínico por el matrimonio; su novia Isa (Andrea Nocceti) muere por casarse con él, en tanto que un evento inesperado en sus vidas lo cambiará todo.

En resúmen, podría decir que finalizada la película sentí un sabor poco agradable. Fueron más las expectativas que precedían la cinta que su misma calidad. Dago García ya nos tiene acostumbrados a sus exageraciones cómicas, lo cual en algunos casos se torna tan predecible en la cinta que desaparecen las fronteras entre el humor inteligente y la imbecilidad supina; a la vez se cae en unos diálogos extensos que por momentos duermen y causan bostezo.

Lamentable la actuación de Andrea Nocceti. Muy a pesar de que en su último papel antagónico de la reciente novela Nuevo Rico Nuevo Pobre, muchos pudieron avizorar un futuro escénico de alto vuelo, en Ni te cases ni te embarques la ví igual que en su papel de novela y eso que los roles eran de orillas opuestas, es decir, un personaje que exigía mucho más de lo mostrado en escena por la Nocceti. Esto último afortunadamente nos hace concluir que por lo menos la actuación no es de toda reina, a diferencia de los noticieros de farándula. Lo contrario podría decir de Víctor Hugo Cabrera y Luz Estela Luengas quienes tienen la capacidad actoral de llevar a sus personajes más allá de lo pensado por el libretista.

Este sin sabor se me ha venido pegando cada vez que salgo de una nueva función de nuestro cine colombiano. De la etapa del cine rojo-blanco: bañado en los ríos de sangre del sicariato paisa, espolvoreado por el blanco de la apetecida cocaína colombiana; hemos pasado a un terreno donde es difícil ser cómico, humorístico, pues el riesgo de caer en la insufrible ramplonería es mayor. Ojalá "El Man, El Super Héroe Nacional", que próximamente aparecerá en cartelera, no sea otra prueba más del sonso humor colombiano de algunos pocos, que lamentablemente ha tomado por asalto al cine colombiano.

En cuanto a estreno internacional está Crepúsculo (Twilight). Cinta romántica que narra la historia de Bella (Kristen Stewart), una chica enamorada de un "joven" vampiro, Edward, protagonizado por Robert Pattinson, quien desde casi un siglo aún tiene 17 años. Bella y Edward se conocen en la preparatoria de Forks, un pueblo con un ambien frío, siempre lluvioso, encallado en lo que parecen ser los bosques de Alaska. Allí tuvo que partir Bella, a vivir con su padre, agente de policía, luego que su madre contrajera nuevas nupcias. Sus paisajes son maravillosos, se puede sentir el frío y olfatear el olor salvaje del bosque con sus árboles inmensos que sirven de refugio a un amor que ha nacido al amparo del azar y de las clases de biología, pero en contra de la conveniencia social y genética.

Durante la primera hora el film se hace plano, los diálogos extensos se tornan predicibles, tanto así que sobra espacio para la duda y la censura de algunos bodrios artificios. Si es una historia basada en la añeja saga de vampiros resulta entonces poco creíble que Edward y su familia deambulen por el pueblo durante el día, como si nada, pero lo más risible es la escena que revela los supuestos perjuicios ocasionado por el astro rey: la piel adquiere la textura diamantina de diminutos gránulos de vidrio, algo que ruidosamente abofetéa la inteligencia de cualquiera pues no se supone acaso que el sol convierte en ceniza a éstos seres de la noche(¿?). Incluso, luego de que Bella es atacada por un vampiro enemigo, el cual le ha fracturado su pierna derecha y mordido en uno de sus antebrazos, aparece días después lista para el baile de graduación, con una especie de zapato ortopédico recubriéndole la pierna a manera de bota, luciendo un vestido escotado sin mangas que hubiera dejado al desnudo la cicatriz, o al menos la venda, que días antes llevaba en su brazo derecho poco antes de abandonar el hospital, pero no se ve ni lo uno como tampoco lo otro.

Del letargo de la trama inicial se sucede la intriga que salva la película. Bella resulta apetecible a los ojos de otro joven vampiro de familia diferente a la de Edward, éstos últimos resultan enfrentados a muerte. Al final, la familia del enamorado vampiro vence, y Bella, mecida por los pases románticos del baile de graduación, le confiesa a su inmortal pretendiente el deseo de perpetuarse en el tiempo para proteger su amor del reloj humano. Definitivamente una película hecha a la medida de un público adolescente que dejó pasar detalles poco desapercibibles.




2 comentarios:

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Maestro Remolina, que bien observarlo haciendo crítica de cine. Un saludo estrecho. La música de fondo bien puesta con el incomparable Víctor Jara. Grato pasar por acá.

AlKaviedes dijo...

jajajajaja... Carlitos, gracias por lo de "Maestro" pero.... jajajaja... falta pero restonononoononnnnnn.
Bienvenido siempre a ésta cueva que llevaba un año sin escribir en ella nada, como podrá darse cuenta que el 2008 pasó en blanco.