sábado, 10 de enero de 2009

Historia en el espejo

La niña se sentó casi desnuda, contemplándose largo rato en el espejo. A través de la telaraña del vidrio puede ver su rostro triste y el cuervo del espanto asomando por sus ojos. Un hilo de sangre resbala por sus piernas y aunque el ardor es intenso solo piensa en mami y en que hace mucho frío.

Es domingo. Hoy nos vamos de paseo. Camilo, el señor de la camioneta llega temprano, son las siete y todos ya estamos listos. Basta nombrar el Pico del Águila y enseguida el agua rica, calientita, como le gusta a Andresito.

El patio se ha convertido en un infierno para él. Un grupo de hombres toscamente vestidos y demacrados, con el signo de las sombras en el rostro, hacen fila mientras una ansiedad animal asoma de sus braguetas. El grito de dolor es ahogado por el tumulto de voces que hacen respetar un turno.

Son las once y papá no llega. Raro. Nunca demora tanto, más sabiendo que es mi cumpleaños. Mamá no quiso guardarle un pedacito de ponqué. Voy a dejar la puerta abierta sin que mamá se dé cuenta, quiero levantarme cuando llegue y mostrarle las muñecas que tía Sofi y tío Carlos me regalaron. Hoy estuve muy contenta, pero papá faltó.

Los ojos se tornan inquietos. Acarician en silencio la respiración pausada de aquel cuerpo frágil envuelto en un piyama rosa. Tropieza con un oso de peluche, teme hacer ruido. Introduce su mano temblorosa y siente el calorcito de los años tiernos. Afuera alguien llama. Sale presuroso con un temblor que le abruma.

Mamá ve la puerta abiera. Un puño le aprieta el corazón. Se detiene frente a la peinadora observando su reflejo en el espejo. Ve sus lágrimas y a mamá de nuevo corriendo a abrazarla. Un ardor le atraviesa el cuerpo, como aquella vez. Otra vez siente frío.

1 comentario:

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Recuerda, Juancho lo que habábamos del cuento, a raiz de una polémica sobre el mismo y la novela?.Su relato de Espejo, demuestra que el cuento es un mundo y la novela otro, pero ambos con una validez que no permite jerarquías. BIen, Juancho por este relato críptico, que deja espacios para que el lector interactúe.Saludos.