lunes, 24 de enero de 2005

Fondo Profundo


No se siente el calor de las manos
Solo se oye la suave caricia de sus dedos
Como brisas de agosto
Sobre altos campanarios.
Dedos acostumbrados al vaivén de las formas
Uñas diestras en el arte de arrancar sombras
Pases mágicos que conjuran
La vendimia de los cuerpos
Y de nuevo una voz que se estrangula
Mientras los pájaros vuelan
Y sus alas se desnudan.


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