domingo, 30 de enero de 2005

Una tarde en el tiempo

Un sábado de plumas en el espejo
La distancia entre la falda y el deseo
La muerte de un minuto entre dos horas
Una lucha que comienza cuando termina
El desastre de dos dioses en una taza de café
El mundo en una mano
Y en la otra un remedo del infierno
No hay prisa en las ruedas del reflejo
Ni deseo en el armario del fantasma
Pero se destrenza la tarde
Sobre un libro que bosteza en los cigarros
Hay más anuncios del hambre
En el extremo de los dedos
Círculos de un año
Perfumado entre mil pedazos de vidrio
Años de un mayo que se cuece
Lenta... muy lentamente.

Alguien cerró el oráculo
El café estuvo a punto de servirse...

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